Batallando en la crianza de los hijos

Cuando pensamos en la crisis de la crianza se nos viene a la mente en las políticas de conciliación; al igual que en los recursos que dedica el estado al fomento de la natalidad; pienso en el retraso en la maternidad; pienso en esos padres que deben trabajar de 08:00 a 20:00 para sacar a su familia adelante mientras su hijo pasa de la escuela para terminar con sus abuelos antes de ver diez minutos a sus padres antes de dormir. Es la actual crisis de la crianza: cuando la sociedad impide el desarrollo normal de la misma.

Muchos de los padres que acuden a especialistas por temas relacionados con la crianza y educación de sus hijos, tras meses o años de problemas, han acabado convirtiendo su casa en un campo de batalla. De algún modo han acabado creyendo que hay que oponerse sistemáticamente a cualquier deseo o preferencia del niño, los cuales interpretan como una forma de imposición, frente a la cual no se debe perder la batalla.

Por ejemplo por las mañanas observo cómo un padre da el desayuno a su hijo. Si el niño dice: “¡Quiero la taza rosa, no la azul!” aunque la madre ya haya echado la leche en la azul, trato de observar con cuidado la reacción de la mamá. La mayoría de las veces, se pone pálida y vierte el contenido en la taza que el niño prefiere antes de que le dé un berrinche. ¡Error! ¿De qué tenéis miedo? ¿Quién manda de los dos?.

Podríamos utilizar esta situación como una experiencia de aprendizaje para nuestros hijos: “De acuerdo, cambiaré la taza si la otra te gusta más, pero de aquí en adelante avísame antes de servir el desayuno”. De este modo estamos enseñando al niño que su opinión es importante, que sus preferencias lo son. Otra opción más en función de la edad del niño sería: “Claro, podemos cambiar de taza pero tendrás que limpiar tú la otra” y permitir que el niño sea quien decida la opción que más le interesa.


¿Crees que un niño no puede quedarse sentado durante la cena en un restaurante? Nada de eso. ¿Crees que un niño no es capaz de quitar la mesa sin que se lo pidan? De nuevo, no es así. La única razón por la que no se portan bien es porque no les has mostrado cómo hacerlo y porque no esperas que lo hagan. Así de simple. Pon el listón más alto y tu hijo sabrá cómo comportarse.

Según el contexto social en el que nos encontremos, “portarse bien” tendrá unos atributos u otros.

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