De idear a la realidad de tu negocio propio

Poner en marcha un emprendimiento es, para muchos, más que una actividad económica. El sueño de trabajar por cuenta propia –sin jefes, sin horarios, sin restricciones– es un motor que impulsa una variedad de negocios. “Hacer lo que me gusta a mi manera”, “Perseguir un sueño”, “Ser auténtico a uno mismo” y hasta “Cambiar el mundo” son algunos de los ideales que dan vida año tras año a numerosos negocios.Sin embargo, las altas tasas de fracaso indican que no es suficiente con una motivación trascendental para tener éxito. Incluso, ni siquiera para que un emprendimiento sobreviva. Las estadísticas plantean que la mayoría de los nuevos negocios cierra durante los primeros dos años. Basta con mirar de vez en cuando en alguna calle comercial de tu barrio o ciudad para confirmar la información. 

Emprender requiere, sin dudas, de energía y motivación, pero también de dosis justas de planificación, capital, conocimiento, preparación para la gestión, oportunidad y suerte, entre otros factores. La falta de cualquiera de estos elementos, o una mala combinación (una excelente idea, por ejemplo, pero que no coincide con una oportunidad en la ciudad en que se desarrolla) pueden hacer que un negocio no funcione, aun con todas las ganas y el empuje de su emprendedor. Así, las frustraciones ante el cierre precipitado de negocios, los sueños que no se concretan y los bolsillos que no prosperan alejan tempranamente a mucha gente del camino emprendedor.


¿Cómo superar estas dificultades? Desde las instituciones, promoviendo el apoyo a los emprendedores que se inician, con capacitación, acompañamiento y transmisión de experiencias, además del aporte de capital en los casos en que ésa es la barrera (……)

Algunas de las medidas personales para reducir los riesgos que puedes evaluar si estás pensando en montar un negocio propio o ya estás en el camino son: 

  • Empezar de a poco. “Todo gran viaje comienza con un primer paso”, dicen. Aunque tu sueño sea montar una gran compañía, puedes empezar armando un microemprendimiento que funcione para luego hacerlo crecer.

  • Para evitar evitar frustraciones, quienes montan un negocio propio deben aprender a acotar sus riesgos y desarrollar su capacidad para “encontrar la vuelta” al mercado.
  • Desarrollar la tolerancia al fracaso y la capacidad para reinventarse. Para superar los altibajos de la vida emprendedora es esencial que puedas mantener la motivación y la creatividad intactas.
  • Emprender part-time o realizar negocios ocasionales, de forma de ir entrenando las habilidades y la percepción del mercado.
  • Acotar el impacto en tus finanzas personales. Poner un límite a lo que podés o querés invertir te ayudará a no poner en jaque a tu familia en caso de fracasar. Considerá también diversificar los riesgos en la pareja o grupo familiar (mantener un ingreso fijo, si es posible, mientras otro asume el riesgo del emprendimiento).
  • Asociarte con emprendedores experimentados o desarrollar un negocio bajo el ala de una empresa en marcha.
  • Ajustar las expectativas. Si bien hay emprendedores que se hacen millonarios o alcanzan grandes logros en poco tiempo, la realidad es que para la mayoría es un camino de esfuerzo, trabajo y crecimiento paso a paso.
  • Buscar apoyo en incubadoras, programas para emprendedores o consultores especializados, para que tu negocio salga al mercado con varios pasos probados.

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¿PORQUE DEBEMOS EMPRENDER?

Una de las limitantes que encontramos cuando tenemos una idea en la que nos gustaría invertir es que no confiamos en que la idea por si misma pueda ser convincente para los demás. No todos los consumidores son emprendedores pero definitivamente todos los emprendedores son consumidores.

Las ideas que tenemos seguro provienen de: algo que pensamos debería existir o una forma en que pensamos deberían ser las cosas. Emprender marca diferencia y agrega un estilo personal a un servicio o producto que ya existe. Basta estructurar esta diferencia en un esquema formal para tener el primer bosquejo del que será nuestro negocio.