Las mamas lo saben todo

Las mamas lo saben todo, grupo emprendedores chimbote

Carlos vivía en un apartamento con María (su mejor amiga y compañera de oficina) Ante los ojos de las familias de Carlos y María, ellos sólo compartían el apartamento y sus gastos. Jamás, nadie, podría comprobar lo contrario. Una noche Carlos invita a su madre a cenar en su apartamento de soltero. Durante la cena la madre no pudo quitar su atención de lo hermosa que era María, la compañera de apartamento de su hijo.

Durante mucho tiempo ella había tenido sospechas de que su hijo tenía relación con María y al verla, la sospecha no pudo sino acrecentarse. En el transcurso de la velada, mientras veía el modo en que los dos se comportaban, se preguntó si se estarían acostando. 

 Leyendo el pensamiento de su madre, Carlos le dijo: “Mamá, sé lo que estás pensando, pero te aseguro que María y yo sólo somos compañeros de apartamento”.

Aproximadamente una semana después, María le comentó a Carlos que desde el día en que su madre vino a cenar no encontraba el cucharón grande de plata para servir la sopa. Carlos respondió que, conociendo a su madre, dudaba que ella se lo hubiese llevado, pero que le escribiría una nota y la dejaría en un lugar visible en la casa de su madre, en la puerta del refrigerador, que se sentó y escribió:

“Querida mamá: no estoy diciendo que tú tomaras el cucharón de plata de servir la sopa, pero tampoco estoy diciendo que no lo hicieras, el hecho es que éste ha desaparecido desde que tú viniste a cenar a mi apartamento. Con todo cariño, Carlos”.

Unos días más tarde, sobre su escritorio, Carlos encontró una nota de su madre que decía:

“Querido hijo: no estoy diciendo que te acuestas con María pero tampoco estoy diciendo que no lo haces, pero el hecho es que si María se acostara en su propia cama ya habría encontrado el cucharón de plata de servir la sopa, puesto que yo lo dejé bajo sus sábanas. Con todo cariño, tú mamá”.


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