Abrazando a tu hijo adolescente

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Cuenta Diana: Hace un tiempo mi hijo (17 años entonces) y yo vivimos una situación de crisis. Me desafiaba sin posibilidad de comunicación en ese momento. Estaba tan fuera de sí que la mejor opción, y casi la única, era salir de la habitación dónde estábamos y dejar pasar el tiempo. Y así lo hicimos: cada uno se fue a su habitación.

Una vez en mi habitación tuve la necesidad de decirle de alguna manera que sentía lo que había ocurrido minutos antes y que le quería. Yo no estaba enfadada, tan solo preocupada por él pero él estaba muy enfadado conmigo. Pensé que quizás no era un momento apropiado para acercarme y darle un abrazo, pero decidí arriesgarme a recibir un improperio.

Estaba sentado en la silla de su cuarto, me acerqué y le abracé por detrás. Sorprendentemente no hizo nada para evitarlo, me acarició la mano y se puso a llorar. Ese abrazo nos conectó y pudimos hablar en el mismo idioma.

¡Ese abrazo lo supuso todo! Y pensar que podría no habérselo dado por ego, por comodidad o por miedo a empezar una nueva batalla o ser rechazada…

 

Creo que necesitas un abrazo…

Dile así de claro: “creo que necesitas un abrazo”. Sin más explicaciones. Él se encargará de interpretarlo. El contacto físico se necesita para sobrevivir. Se necesita para comunicar nuestros sentimientos. Para concentrar todo nuestro amor en un segundo, sin necesidad de ponerle palabras. Es la manera más directa y sentida de decir “lo siento”, sin juzgar ni valorar nada.

Los abrazos tienen el poder, si son sinceros, de juntar las partes rotas de un adolescente herido. Incluso en las situaciones más conflictivas (o precisamente en ellas), ofrécele un abrazo y deja que él decida aceptarlo o no. Tú sencillamente, ¡regálaselo!


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¿PORQUE DEBEMOS EMPRENDER?

Una de las limitantes que encontramos cuando tenemos una idea en la que nos gustaría invertir es que no confiamos en que la idea por si misma pueda ser convincente para los demás. No todos los consumidores son emprendedores pero definitivamente todos los emprendedores son consumidores.

Las ideas que tenemos seguro provienen de: algo que pensamos debería existir o una forma en que pensamos deberían ser las cosas. Emprender marca diferencia y agrega un estilo personal a un servicio o producto que ya existe. Basta estructurar esta diferencia en un esquema formal para tener el primer bosquejo del que será nuestro negocio.