¿Tienes un mal día y te desquitas con tus hijos?

¿Tienes un mal día y te desquitas con tus hijos?, grupo emprendedores chimbote

Hemos tenido un mal día en el trabajo, entramos en casa y lo encontramos todo patas arriba: el suelo lleno de juguetes mientras nuestro hijo juega con el mando a distancia.

No ha hecho ninguna de las tareas que le habíamos asignado y, entonces, nuestro mal humor estalla de manera desmesurada. ¿Cómo podemos evitar herir al niño con nuestras palabras? ¿Puedo convertir el mal humor en un discurso instructivo?

Debemos ser conscientes de que estamos muy enfadados y tomar la decisión de no reaccionar.

Para ello puede sernos útil irnos de la escena, esperar cerrando los ojos o apartar la mirada, de tal manera que tengamos el espacio y el tiempo que necesitamos para recuperar la serenidad.

Cuando nos hayamos calmado utilizar frases que describan los hechos, dejando de lado las descalificaciones y las acusaciones.

Recurrir al buen humor es una herramienta poderosísima para suavizar el ambiente, desdramatizar los hechos y volver a la calma.

Situar en el presente lo que ha sucedido sin añadirle etiquetas adicionales del tipo… “eres un desastre”, “ocioso”, “siempre ….”, “así no llegarás a ningún lado”, “nunca haces …”etc…

Escribir una nota o una pequeña carta si nuestro hijo ya lee en la que le describamos lo que ha sucedido, como nos hemos sentido y lo que necesitaríamos hacer nosotros o que él hiciera para solucionar el conflicto.

En caso de haber perdido los estribos, pedir perdón o demostrar que sentimos lo sucedido.


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¿PORQUE DEBEMOS EMPRENDER?

Una de las limitantes que encontramos cuando tenemos una idea en la que nos gustaría invertir es que no confiamos en que la idea por si misma pueda ser convincente para los demás. No todos los consumidores son emprendedores pero definitivamente todos los emprendedores son consumidores.

Las ideas que tenemos seguro provienen de: algo que pensamos debería existir o una forma en que pensamos deberían ser las cosas. Emprender marca diferencia y agrega un estilo personal a un servicio o producto que ya existe. Basta estructurar esta diferencia en un esquema formal para tener el primer bosquejo del que será nuestro negocio.