Siento decirte “no” pero a pesar de todo es “no”

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En un pasado reciente, y en determinados ámbitos, los límites han sido asociados al uso de la represión y la frustración como herramientas educativas, y han tenido mala prensa. Pero actualmente cada vez más padres nos damos cuenta de la necesidad de poner unos límites prudentes y razonables a los hijos.

Los límites son buenos y convenientes cuando están al servicio de la vida, cuando nos ayudan a encarar nuevos retos de una manera realista, prudente y gradual.

 

Cuando nos protegen de todo aquello que no podemos afrontar con garantías de salir mínimamente bien parados.

 

También son positivos cuando favorecen la convivencia y nos orientan en relación con lo que corresponde y lo que no corresponde en cada momento, con lo que es adecuado o inadecuado en cada lugar y situación.

A muchos padres nos cuesta poner límites y a menudo nos cuesta mucho, también, mantenerlos una vez puestos. A veces porque somos incapaces de tolerar las protestas que suelen generar en los niños, y otras veces porque tener que decir “no” a nuestros hijos nos duele tanto o más que ellos.

Que en algunas ocasiones nos duela decir “no“, no nos debería impedir decirlo. Para poner un límite no hace falta recurrir a un autoritarismo insensible y radical.

Hacer saber a nuestros hijos que sentimos decirles “no” y que a pesar de todo es “no”, confiere mayor consistencia a este “no”. Además, se convierte en una forma amorosa, y firme al mismo tiempo, de ejercer la autoridad y de mantener una negativa que consideramos coherente y apropiada.

 


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¿PORQUE DEBEMOS EMPRENDER?

Una de las limitantes que encontramos cuando tenemos una idea en la que nos gustaría invertir es que no confiamos en que la idea por si misma pueda ser convincente para los demás. No todos los consumidores son emprendedores pero definitivamente todos los emprendedores son consumidores.

Las ideas que tenemos seguro provienen de: algo que pensamos debería existir o una forma en que pensamos deberían ser las cosas. Emprender marca diferencia y agrega un estilo personal a un servicio o producto que ya existe. Basta estructurar esta diferencia en un esquema formal para tener el primer bosquejo del que será nuestro negocio.