Alcanzando tus objetivos y no morir en el intento

Alcanzando tus objetivos y no morir en el intento

Sentir que no avanzas en tus proyectos, que no alcanzas tus objetivos, que no vas tan rápido como te gustaría formar parte uno de los principales reto que afrontamos los emprendedores: la productividad.

Todo sistema organizado tiende a desorganizarse si no haces algo para evitarlo. El éxito en la aplicación de los métodos de productividad radica en crear hábitos.

 

Pero, tampoco se pueden crear de la noche a la mañana el conjunto de hábitos que se proponen.

 

Mucha gente comenta sus dificultades para poner en práctica estos métodos. Algunos sienten como que tardan más en organizarse que en hacer. Otros que se preocupan mucho por aplicar estos métodos al pie de la letra y se estresan un motón.

Por ahí dicen que la revisión semanal es uno de los hábitos que más cuestan implementar y que sin el uno pierde el rumbo.

Básicamente, una revisión semanal típica, consiste en reservar más o menos dos horas el viernes (preferiblemente). Hacer limpieza de todas las notas, bandejas de entrada y demás acumuladeros. Revisar nuestras listas y calendario. Reorientar las tareas para hacer la semana entrante o en el futuro. Sin ahondar en detalles, más o menos consiste en esto.

 

Puede parecer una carga de tareas pero la verdad es un alivio deshacer emails, notas, enlaces, tareas que ya no tienen sentido, reunir lo que se tiene y aclarar lo que se tiene que priorizar la semana siguiente para conseguir lanzar tal curso en tal fecha o tener determinado asunto legal o fiscal resuelto al fin para tal o cual fecha. Cada día, cada semana, te enfrentas a una lista de tareas para las cuales te faltan horas.

Es fácil caer en la tentación de empezar por las más fáciles, por las que te puedes quitar de en medio cuanto antes.

 

Tienes que definir cuales son las más importantes para alcanzar tus metas, que previamente definiste y priorizarlas.

 


Alcanzar un resultado concreto que te has planteado como objetivo no está por completo bajo tu control (p.e. alcanzar 2.000 suscriptores más en 3 meses) pero terminar una tarea para alcanzar ese objetivo, sí.

Desde mi punto de vista, una vez marcados los objetivos, centrarse en terminar tareas es más sensato y no crea tanta tensión mental.

 

El objetivo es el faro hacia el que caminas y te motiva, pero el asunto es terminar (no sólo hacer) cada tarea de la lista que lleva al objetivo. Es como decir: voy en el tren y ya no me desvío, y cada parada en una estación es una etapa superada.

 

Considera que nada tiene que ser perfecto, sólo tiene que funcionar. No permitas que por querer hacer las cosas muy muy bien, muy correctas se retrase la consecución de tus metas.

 

Y esto nos pasa mucho:

  • Hasta que el diseño de mi blog no esté perfecto, no escribo en él.
  • Hasta que no me pase a mi web  no pongo un infoproducto a la venta.
  • Hasta que no sepa esto o lo otro que me falta saber, no enseño lo otro que ya sé… 

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¿PORQUE DEBEMOS EMPRENDER?

Una de las limitantes que encontramos cuando tenemos una idea en la que nos gustaría invertir es que no confiamos en que la idea por si misma pueda ser convincente para los demás. No todos los consumidores son emprendedores pero definitivamente todos los emprendedores son consumidores.

Las ideas que tenemos seguro provienen de: algo que pensamos debería existir o una forma en que pensamos deberían ser las cosas. Emprender marca diferencia y agrega un estilo personal a un servicio o producto que ya existe. Basta estructurar esta diferencia en un esquema formal para tener el primer bosquejo del que será nuestro negocio.