Emprendiendo por necesidad u oportunidad

Emprendiendo por necesidad u oportunidad

Quienes inician un negocio lo hacen en un momento cuando se les presenta algún tipo de crisis. Esto sucede porque durante las crisis el riesgo se percibe menor, y se abren ventanas de nuevas oportunidades.

Sin embargo, las estadísticas indican que en aquellas crisis que son más generales y profundas (económicas o sociales), muchas personas emprenden porque no encuentran ninguna otra alternativa para su subsistencia personal o familiar. A ese tipo de emprendedores, muchas veces desplazados involuntariamente del mercado laboral formal, con pocas redes y sin contar con una preparación previa, los denominamos “emprendedores por necesidad”. 

Este tipo de emprendedor no se preparó previamente para realizar su emprendimiento; esto quiere decir que no ha buscado o detectado una oportunidad, generado un producto o servicio diferenciado, ni tampoco ha investigado algún mercado.

Es su propia situación la que le ha impuesto salir a ofrecer alguna propuesta para lograr sobrevivir.

Los “emprendedores por oportunidad” son aquellos que emprenden porque han detectado un área de vacancia en el mercado que ellos creen poder cubrir y capitalizar.

Los “emprendedores por oportunidad”, en cambio, son aquellos que emprenden porque han detectado un área de vacancia en el mercado que ellos creen poder cubrir y capitalizar. Muchas veces ese proceso se da a partir de la observación que les permite un trabajo en relación de dependencia y otras veces por circunstancias aleatorias; lo cierto es que la observación y la detección de oportunidades son aptitudes propias de un emprendedor. 

La mayoría de los emprendedores por oportunidad suelen ser individuos con cierta formación educativa (secundario, terciario o universitario completo o incompleto), y con algún tipo de red de contactos inicial proveniente de sus estudios, trabajo o familia, que lo alientan y lo ayudan en las primeras etapas de su proyecto.

Pero los emprendedores por oportunidad conforman un grupo sumamente heterogéneo, que incluye tanto a aquellos que se proponen y logran crear una empresa con un alto crecimiento en facturación, capitalización y empleados, como a quienes viven con una empresa unipersonal basada en los servicios profesionales de su dueño.


A este tipo de emprendimientos se los conoce como “gacelas” (por la rapidez con que se mueven y crecen) o de alto impacto.

 

Luego vienen los emprendimientos dinámicos; en esta categoría se encuentran aquellos emprendimientos cuyo objetivo es lograr un crecimiento en capital y empleo a una tasa mayor que la del promedio de sus competidores. En este segmento se encuentran un buen número de emprendimientos, mucho mayor que las mencionadas gacelas.

 

Otro grupo dentro de los emprendimientos por oportunidad, es el conformado por aquellos proyectos que se fundan con el objetivo de “vivir de lo que me gusta”. Se los conoce como emprendimientos de estilo de vida o style life, porque el objetivo del proyecto no está puesto necesariamente en un ambicioso crecimiento sino en la búsqueda de un trabajo que permita aplicar a su fundador el conocimiento incorporado al producto o servicio, y al mismo tiempo evitar gestionar un número importante de recursos humanos.

 


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¿PORQUE DEBEMOS EMPRENDER?

Una de las limitantes que encontramos cuando tenemos una idea en la que nos gustaría invertir es que no confiamos en que la idea por si misma pueda ser convincente para los demás. No todos los consumidores son emprendedores pero definitivamente todos los emprendedores son consumidores.

Las ideas que tenemos seguro provienen de: algo que pensamos debería existir o una forma en que pensamos deberían ser las cosas. Emprender marca diferencia y agrega un estilo personal a un servicio o producto que ya existe. Basta estructurar esta diferencia en un esquema formal para tener el primer bosquejo del que será nuestro negocio.