Épocas que nos marcan la vida

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Triste porque un amor se te ha ido. Quizás este solo vino a darte una lección de vida y te está preparando el camino para que sepas lo que es más importante para ti ¿Cuantos maestros necesitarás antes de que tu corazón acabe más maltratado? Depende de que tan bien aprendas tus lecciones. ¿Tu espíritu está abatido? Muchas personas llegan a tu vida por época y otras de por vida.

Cuando son por época, es porque vienen a enseñarte una lección específica en tu vida y, tan pronto como has aprendido la lección, inexplicablemente se van.

Y cuando son de por vida, son personas que te acercan en espíritu a Dios y las tienes para siempre. Esto se aplica tanto a tus relaciones amorosas como a las relaciones con otras personas. ¿Cómo puedes saber la diferencia? No la puedes saber con una especie de regla. Es un sentimiento interno tuyo, intuitivo.

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Te compartimos una historia que quizás sea la tuya: Había finalizado una relación amorosa con una chica, aparentemente mi chica ideal: pero realmente nunca hubo amor en la relación.

Hasta antes de conocerla, sinceramente había basado muchos de mi criterios para determinar quien era mi chica ideal en parámetros físicos y muy clásicos: hermosa, trabajadora, sencilla, sincera, fiel, que me quisiera mucho. Y aparentemente la había encontrado ¡Así como la había pedido así llegó!

Pero la relación no funcionó por una razón muy poderosa: no había química y no había amor ni voluntad de su parte para que creciera la relación. Aprendí que mi chica ideal tenía que basarse en otros parámetros más de fondo: que me amara y que existiera química. Y que fuera mucho más interesante y rica su vida interior.

Esa chica me había tratado como si yo no importara, demostró muy poco respeto hacia mi y, por otras cuestiones, había destrozado mi ego de hombre. Esta novia me enseñó lo que realmente era importante en una mujer para mi.

Dejé atrás los ideales que maneja la sociedad en cuanto a la mujer ideal, y me adapté más a lo que mi ser necesitaba. Esa fue la lección que me enseñó aquella chica. Meses después, me encontré a un desconocido que decía conocerme "¿Tú eras novio de la chica que vivía en el número 17, verdad?",


Me sentí muy sorprendido por haber coincidido con él en un sitio muy lejano de aquellos lugares. Me converso que 4 meses después de haber terminado nuestra relación, otro hombre vino a vivir con ella en su departamento, se embarazó, y su pareja la llevó a vivir a otro lado. Sí, el universo no la tenía contemplada para mi, sólo para darme una lección de vida.

Como 6 meses después de mi rompimiento mis ojos repararon, en un salón de baile tropical, en una chica con un rostro realmente hermoso, unos ojos enormes, encantadores y expresivos, un cabello divino, largo y ensortijado, negro ¡lucía como un sol!. La invité a bailar. Le encanté. En nuestras miradas se tejió una magia especial. Y surgió el amor. A primera vista me impresionó su forma de pensar, su belleza... ¡Era la chica que yo buscaba!

Las primeras semanas de noviazgo fueron espectaculares, maravillosas... fue un éxtasis de disfrute, de amor y compañía ¡nunca me había sentido tan bien!. Mágicamente coloreó mi vida, mi actitud, mi ser ¡todo yo irradiaba felicidad! Y todo mundo me lo hacía notar.

 


 Me enseñó cosas acerca de la vida y de mí que desconocía y súbitamente me dio un gran entendimiento. Me devolvió mi ego de hombre que había perdido con mi anterior novia y con su fantástico impulso, sentía que todo lo podría lograr. Pero por extraños y misteriosos designios, inexplicablemente surgieron los problemas y con ellos el adiós. Antes de que termináramos, le expresé la idea que expongo en este artículo, de que hay personas que vienen por época y otras de por vida.

Gracias por estar pendiente de nuestros artículos constantemente publicaremos más historias les invitamos compartir con amigos y familiares....

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